El difícil arte de quedarse de vacaciones.

Tu capacidad de ganar fuerza es directamente proporcional a tu capacidad para relajarte”

Esta perlita y primera de muchas frases reveladoras,  está sacada del libro Organízate con Eficacia (método GTD, Getting Things Done) de David Allen, lectura ideal la que he escogido, aprovechando las vacaciones para optimizar el tiempo y ser más eficiente. Fíjate que curioso, lo primero para ser eficaz es saber descansar!

 

Este año es muy atípico y a los factores habituales que nos impiden desconectar en periodo de vacaciones, se le suman otras muchas cuestiones, como por ejemplo, pensar que por haber estado varios meses encerrado en casa, ya hemos tenido suficientes vacaciones por un año o más.

Esta es uno de los  pensamientos condicionantes que nos impiden poner en modo off nuestro cerebro. Y aunque es cierto que este año más que nunca cogerse vacaciones puede ser un lujo y que lo primero es mantener el trabajo o intentar reflotar la empresa (yo pienso así), el conseguir ponerse en modo descanso, depende de un montón de aspectos mentales, más allá de que si nos dan o nos podemos coger unos días, y os lo dice una que tenía ataques de ansiedad en la playa por no estar trabajando…

Estrés post vacacional, estrés pre vacacional, estrés antes, durante y después, el caso es estar estresados ¿no?

Este repertorio de síndromes, no son más que etiquetas que nos ayudan a  intentar comprender qué nos pasa, cuáles son los procesos mentales bajo los que operamos y que, lo que nosotros creemos que son despiadados mecanismos de auto sabotaje de nuestro cerebro, no son más que procesos naturales que con un poco de comprensión y mucho auto conocimiento y aceptación, podemos controlar.

 

…tenemos la permanente y molesta sensación de que no estamos trabajando en lo que deberíamos, de que no tenemos tiempo para las actividades que podrían ser esenciales y de que estamos dejando pasar la intemporal sensación de estar haciendo algo significativo, que es la esencia de la productividad sin estrés.”

Qué pensamientos, creencias, experiencias y procesos hay detrás de esa sensación de conexión permanente:

-Cuando no sabemos separar el ser del hacer, y creo que de esto ya os había hablado, relacionado con mi vida en el lado oscuro.

Cuando no sabemos separa estos planos de nuestra vida, cuando la actividad en el hacer baja o desaparece, tenemos sensación de falta de sentido, de sentirnos vacíos. Como si no supiéramos cuál es nuestro lugar en el mundo más allá de nuestro trabajo.

Sobre esto, un trabajo de auto conocimiento, de lo que te define como persona de lo que eres más allá de lo que haces, puede ayudarte a saber estar sin hacer nada, sin sentir la necesidad imperiosa de hacer algo relacionado con tu trabajo para poder conectar contigo mismo.

-Relacionado con esto, está la sensación de sentirnos totalmente indispensables para la continuidad de la vida en la Tierra, es decir, una necesidad de control sobre todo lo que te rodea que te ayuda a satisfacer ese hacer continuo.

Tengo que controlarlo todo, porque eso me da seguridad, y además refuerzo ese control creyéndome absolutamente indispensable, no confiando en las capacidades de los demás y no aceptando que hay más formas de hacer las cosas a parte de la mía.

-No me merezco descansar, o no me lo he ganado según nuestro propio criterio y nuestra propia escala de medida. Bien porque este año no nos ha ido bien, o porque no hemos logrado nuestros objetivos, porque las cosas no han salido como queríamos. Si no nos sentimos ganadores o exitosos, no valoramos el esfuerzo invertido con lo que no nos sentimos merecedores del descanso del guerrero.

Esta idea peregrina, aunque parezca muy disparatada, está relacionada con creencias del tipo: sólo hay medalla para el primero, sólo los ganadores tienen derecho a celebraciones (y esto nos lleva a otras creencias del tipo ganadores vs perdedores, blanco o negro, éxito o fracaso).

-Con lo que me cuesta luego arrancar, mejor no paro! Esto sirve para los aparatos eléctricos que tienen modo standbye, pero incluso esto gasta electricidad y consume recursos. Una cosa es bajar el ritmo, frase que usamos mucho, y otra es tomarse unas vacaciones, un día de descanso, un tiempo de modo off.

Tanto si eres una televisión como si eres una persona, el modo off es el modo apagado completamente, desconexión total, cero consumo, cero gasto, cero esfuerzo.

Es como si tuviéramos miedo a perder capacidad de trabajo o miedo a volvernos vagos, a que nuestro cerebro descubra que hay más vida más allá del trabajo  y luego no nos deje volver.

Darse cuenta de forma racional y consciente del por qué de nuestras reacciones, de cuáles son esas creencias que operan en las sombras y nos amargan la vida a veces, es lo que necesitamos para controlar nuestro comportamiento. No es que vayamos a cambiar automáticamente, pero el conocer el origen de las cosas, la cadena de pensamientos que tenemos inconscientes que acaban en un comportamiento en particular ya sea, no parar de mirar el móvil, llamar a la oficina para ver qué tal va todo, o leer el correo a escondidas, no ayuda a entender, aceptar (que no resignarse) y a gestionar.

No hay cambio ni gestión sin un conocimiento previo de las causas.

 

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