Esto del teletrabajo, no es como yo pensaba…

Este post es un mensaje de ánimo para todas aquellas personas para las que esto del teletrabajo no está resultando como esperaban.

Toda una vida teniendo esta “fantasía laboral” de poder trabajar desde casa y ahora que lo puedes hacer, resulta que no es tan idílico como parecía, ni idílico, ni fácil, ni productivo en muchas ocasiones.

Muchos lo estáis descubriendo ahora, no es tan fácil ni tan maravilloso en algunos casos. Incluso y más teniendo en cuenta las circunstancias actuales, puede ser causa de estrés, agobio y frustración (y de mosqueos familiares).

Hay un montón de factores a tener en cuenta, nivel de exigencia de vuestro trabajo en cuanto a creatividad, concentración, desarrollo, ejecución…Así que ante todo, respeto para todos, cada caso es diferente.

Si eres de esas personas que se sienten desilusionadas y agobiadas porque ahora que por fin pueden trabajar desde casa, desearían volver a la oficina…tranqui, no estás sol@.

Llevo 5 años trabajando como autónoma, los que me conocéis que estáis leyendo esto sabéis  que parte de mi trabajo lo puedo  hacer desde casa, salvo cuando tengo que ejecutar formaciones presenciales, yo puedo preparar las formaciones, contenidos, dinámicas perfectamente desde mi casa.

En teoría, podría decirse que estoy acostumbrada a trabajar desde mi casa. En teoría.

Mirar lo primero que tenemos que entender es que no se puede pretender un cambio de hábitos de la noche a la mañana. Hay muchas cosas que juegan en nuestra contra, algunas muy evidentes como los niños interrumpiendo cada 5 minutos, la tentación del chocolate en la cocina, la necesidad de tener la casa ordenada y hecha antes de poder sentarnos delante del ordenador…Otras dificultades son simplemente fruto de procesos mentales de los que puede que no seamos conscientes.

Después de pasar horas perdidas delante del ordenador, perdiendo el tiempo en redes sociales, echando una hora para escribir una línea, enfada conmigo misma por estar perdiendo el tiempo, enfadada con mis niños por no respetar mi trabajo…He aprendido con el tiempo  a conocer y a aceptar (esto último muy importante)  cuáles son mis procesos mentales cuando me pongo manos a la obra, cuándo desistir y dejarlo para otro momento y cómo ayudar a mi  cabeza a ponerse en modo “trabajo on”.

Primero, muchos de vosotros no estáis en vuestro entorno natural de trabajo, el espacio que le indica a vuestro cerebro que tiene que ponerse en modo trabajo. Vuestro cerebro no está recibiendo seguramente ninguno de los estímulos externos que le indican que está en horario laboral, no ve lo que normalmente ve esa mesa de escritorio, esa oficina, esos compañeros, ni lo que sea que normalmente veis, oléis o percibís cada día cuando llegáis al trabajo.

Posiblemente tengas que trabajar desde la mesa de la cocina, la mesa del salón…explícale tú a tu cerebro que se imagine que está en la oficina. Así que ahí estás tú, con todo el despliegue de medios en la mesa del salón (después de haber apartado el jarrón de centro de mesa, los papeles, revistas y cartas que vas dejando  amontonados, algún juguete que vas empujando con la carpeta hasta que acaba cayendo…) y mirando para las paredes, para la ventana, para el techo descubriendo alguna que otra tela de araña…pero sin ponerte a TRABAJAR.

Yo he tenido momentos de concentración y trabajo mucho más productivos en una cafetería con mis notas y mis libretas que en mi casa.

Segundo, yo he observado en mí misma que necesito un tiempo de conexión antes de que las ideas o la concentración, en mi caso, empiecen a fluir. Eso no lo consigo si continuamente tengo interrupciones y distracciones del tipo “mami me aburro, juega conmigo, dame agua, dame otro agua que la de antes no está fría” pero espérate, un momento, ¿no era la conciliación el objetivo principal de esto del teletrabajo? Qué gran paradoja, el objetivo final del teletrabajo es a su vez, uno de los mayores obstáculos.

Tampoco lo consigo, si sé que dispongo de un tiempo concreto, por ejemplo 1h o media para ponerme a hacer algo. Por ejemplo, algunos fines de semana que dedico tiempo al trabajo, mi marido dice, me llevo al pequeño un rato al parque y así trabajas  tranquila. Un rato, ¿eso cuánto tiempo es? Porque para un rato, no me pongo, seguro que antes que me arranque el ordenador ya están de vuelta. ¿Por qué me pasa esto?

Si tu trabajo es más mecánico, que puedes ir realizando tareas según te pones, tal vez no tengas este problema, pero si tienes que desarrollar algo, un informe, contenido para una web o incluso programar… necesitas concentración, meterte en el papel como se suele decir. El cerebro tiene un tiempo de arranque, de entrada, antes de enfocase hacia una tarea creativa y eso lleva un tiempo, depende de la persona de la tarea… Yo tengo un pequeño ritual antes de ponerme en modo on (los preliminares que se dice), empiezo por las redes sociales (ojo que esto es peligroso), sigo por Linkedin, luego el mail, y elaboro una lista de las cosas que tengo o quiero hacer (que no son lo mismo)…y después al tema.

Así que ahí estás tú de nuevo, sentada delante del ordenador, mirando el reloj, poniéndote muy pero que muy nerviosa o nervioso porque se te acaba el tiempo que tenías pensado dedicar a una cosa y no has ni empezado. Te rondan  pensamientos del tipo “no hice nada en toda la tarde, no me da tiempo a nada, no puedo no puedo…se te pone un nudo en el estómago, te cabreas, le gritas al niño,  luego te sientes fatal porque estás en casa pero no estás, trabajas pero no rindes y tu cabreo aumenta, más o menos es así ¿no?

Es por este motivo por el que muchas veces opto por trabajar de noche, muy de noche. No hay interrupciones y dispongo de tanto tiempo como me aguanten los ojos para poder trabajar.

Tercero, ¿esto para cuándo lo tengo que hacer? Nuevamente observándome  descubrí por qué en mí no me  funcionó eso de llevar los deberes al día, ni estudiar todos los días un poco…porque necesito sentir la presión y la responsabilidad de las fechas de ejecución, plazos de entrega…Me rendí ante la evidencia de que, en mí,  la excesiva antelación no funciona.

No puedo centrarme en un proyecto que saldrá en 3 meses por mucho que me repita eso de mujer precavida vale por dos. Así que con la incertidumbre con la que estamos viviendo estos días, me imagino que te cueste encontrar el estímulo motivador de sentir la  ligera presión de una fecha en el calendario. A mí me está matando.

Cuarto, reconozco que soy muy poco realista con la cantidad de trabajo que pretendo hacer desde casa, y eso en ocasiones me frustra, me estresa y  me cabrea nuevamente.

Tres horas en la oficina, no dan para lo mismo que tres horas en casa en muchas ocasiones. El tengo toooda la tarde para hacer esto en casa, se reduce a una hora o dos como mucho en la que puedas hacer algo de forma no muy interrumpida.

Como ves, lo de hacer de gurú del conocimiento no es lo mío porque no te he solucionado nada, tan sólo quería que supieras que te entiendo, que no te sientas mal por no estar centrado, por no rendir el 100% de lo que normalmente rindes, por esa sensación de dispersión y que no te agobies por ese caos que tienes ahora mismo en la mesa del salón.

 

 

 

 

 

 

 

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