¿Puedes meterte el dedo en el ojo?

 

foto morguefile¿Puedes meterte el dedo en el ojo? Al menos de forma consciente, no vale sin querer o ir acercando el dedo poco a poco hasta tocar las pestañas.  Ser capaz de meterte el dedo en el ojo, sin guiñarlo, sin cerrarlo ¿no puedes?, entonces tampoco puedes auto-analizarte de forma efectiva.

Evidentemente nuestro cerebro tiene mecanismos de defensa para que no nos auto-lesionemos, de igual forma tampoco puedes hacerte cosquillas a ti mismo ¿verdad? Estos mecanismos de defensa actúan a nivel físico, y por supuesto a nivel psicológico. Ya lo decía Freud “los mecanismos de defensa son estrategias psicológicas inconscientes puestas en juego por diversas entidades para hacer frente a la realidad y mantener la autoimagen.”

Decimos que nos conocemos muy bien, que hablamos mucho con nosotros mismos, que nos analizamos, medimos, comparamos y valoramos nuestras actuaciones. Con quién nos comparamos, con otros según nuestro punto de vista y nuestro parecer. Analizamos hechos y opiniones, en este caso la opinión de quién, la nuestra. Por muy abiertos de mente que seamos, por muy dispuestos que estemos a flagelarnos, a abrir la caja de los truenos y mirar qué hay dentro, nos queremos mucho, como debe ser, y no somos capaces aunque pensemos que sí, a meternos el dedo en el ojo. Nada de lo que nos podamos decir a nosotros mismos va a tener tanto impacto como  lo dicho por otra persona. Lo que hay en nuestra caja de los truenos se ve diferente si nos lo enseña un extraño. No nos vamos a hacer daño metiéndonos el dedo en el ojo de forma consciente, no tanto como si el dedo es de otro. Nuestro auto-análisis no es fiable ni objetivo, esto último bien mirado sería una pura contradicción.

Ya lo decía Bruce Lee, conocerse es estudiarse a sí mismo en acción con otra persona.

Si nuestro auto-análisis y nuestra exploración interior no es fiable, tan solo un acercamiento  a la verdad oculta de nuestros actos, de nuestros “por qué” y “para qué”, con la protección y la seguridad que dan los mecanismos de auto-defensa ¿cómo podemos llegar a ver más allá?

 La respuesta está en el coaching. Un  coach por ejemplo,  podría ser  el profesional que te mete el dedo el ojo. Tampoco te vayas a quedar con esta frase de forma literal, pero metafóricamente define de forma clara una de las funciones del coach.

Yo también creía que  conocía muy bien tanto mi  lado bueno como mi lado oscuro del fuerza, y no fui totalmente consciente del fundamento real de algunas de  mis acciones hasta que las vi a través de los ojos de un coach.

Nuestras palabras y nuestras acciones se perciben de forma diferente cuando las ves con los ojos de otro. Puede que cuando te las muestren no te guste lo que veas, igual que no reconoces  tu voz al oírla en un vídeo o una grabación, solo que en este caso tienes opciones para poder cambiar o al menos gestionar de otra forma lo que no te gusta.

En el coaching la frase “te dejo mis gafas”, hace referencia precisamente a eso, a verte desde otro punto de vista, con los ojos de la persona que tienes en frente. A oír tus propias palabras

Desde el “yo, mí, me, conmigo” tenemos las opciones y los puntos de vista reducidos  a uno solo, el nuestro. Siempre llegaremos al límite en el que de forma inconsciente demos por zanjada la conversación con nosotros, siempre llegaremos a un punto en el que cerraremos el ojo.

Cuando vayamos a echar un vistazo a ese interior nuestro, dejemos abierta  la posibilidad de que haya algo más  que lo que  estamos viendo, dejemos abierta la posibilidad de que haya algo que se nos esté escapando y que tal vez, sea la clave para comprender los resultados de nuestras acciones.

Después de leer este post y de que nuevamente te hayas intentado sacar un ojo…, realmente ¿crees que lo sabes todo sobre ti?

 

Post publicado para La Nueva Ruta del Empleo del 14 de Abril

Imagen de Morguefile.

 

 

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