Recupera tu concentración…!no está todo perdido!

¿Alguien más tiene la sensación de estar en el principio de una extraña recta final?

Estos días estoy teniendo una rara sensación (lo que se está convirtiendo en una constante por cierto) de estar viviendo un nuevo nivel de incertidumbre, que me hace sentir como con prisa, ansiosa…Como cuando vuelves de vacaciones y las últimas dos horas del viaje se te hacen eternas, y tienes prisa y sientes ansia por llegar y ver a la familia, deshacer las maletas…estamos ahora en  un limbo raro, que me ha llevado a hacer pequeños cambios y a activar algunas neuronas dormidas (o acojonadas lo que también explicaría la parálisis).

He estado entretenida haciendo ajustes en la cabeza con la esperanza de recuperar un poco de mi concentración y capacidad de trabajo.

Eso y que he desarrollado ligeramente la capacidad de hacerme la sorda y la ciega en algunos momentos del día.

En mi empeño de retomar poco a poco mi actividad, he encontrado algunas fórmulas que  quería compartir  y que me han  ayudado a recuperar un poquito de esa contratación, de esa creatividad y esa capacidad de trabajo.

  1. Descubre tus anclajes.”Umm aquí huele a café”

Un anclaje es un término que usamos en PNL (Programación Neurolingüística) para referirnos a hábitos, objetos, elementos o cualquier cosa que nos ayude a evocar emociones y sensaciones determinadas. Por ejemplo, seguro que cuando hueles crema de sol te transportas por unos instantes a la toalla de la playa, o cuando hueles una libreta nueva, una goma de borrar…recuperas  sensaciones de otras épocas de tu vida. En este caso son anclajes olfativos, pero como te digo pueden ser objetos, hábitos…

En mi caso, he recuperado un hábito. Tomar el café de media tarde, que solía tomarme en la oficina.

El café para mí representa desde hace mucho tiempo una vinculación con momentos de concentración y creatividad, ya sea en una cafetería o la ofi. El café para mí son ideas, son conversaciones y son personas que me relacionan con mi entorno profesional, de hecho yo no suelo tomar café en casa (soy más de Colacao que quieres) así que traer eso a mi entorno personal y familiar me ha ayudado a reconectar con esa parte de mí que no conseguía hacer volver.

Me hago un café y me pongo a trabajar, mi cerebro pilla la indirecta y se pone en MODO ON.

Así que tal vez puedas recuperar alguno de tus rituales laborales, piensa, que alguno tienes que tener. Colocar la mesa del salón con cosas que tenías en tu lugar de trabajo, bolis, clips, una planta, lo que sea que a ti te sirva, incluso si tienes uniforme de trabajo…póntelo.

  1. No me grites que no te oigo.

Otra costumbre que tengo cuando trabajo es tener los auriculares puestos bien porque tengo que ver algún vídeo con sonido, algún tutorial  y no quiero molestar, a veces me quedaba con ellos puestos sin darme cuenta que ya no estaba escuchando nada. Curiosamente, tener los auriculares puestos en silencio, me da una sensación de aislamiento, aunque no esté escuchando nada. Ahora también me los pongo para estar en casa delante del ordenador sólo por tener algo parecido al silencio.

  1. Relaciónate con gente aunque sea de forma virtual.

Estoy como loca con el mundo de las webinars y los directos  en Instagram…Al principio me servían para estar entretenida, para aprender sobre temas nuevos, pero luego, observé que mientras estaba rodeada de gente aunque fuera de modo virtual, participando y  formando parte de un grupo de personas que hablaba de sus temas profesionales, yo conectaba con los míos. Hasta el punto de tener la webinars de fondo, escuchando y haciendo  otras tareas simples a la vez.

Juntar gente con gente, aunque sea online, crea sinergias. Me activa.

Por otro lado, algunos os encontraréis  que trabajando fuera de vuestro entorno habitual, tenéis la sensación de estar siendo más productivos y estar aprovechando más el tiempo. Pues perfectamente.

Piensa en qué o quién hay en tu  lugar de trabajo o rutina laboral que te desconcentra, te distrae y te dispersa que ahora no tienes. Muchos no echaréis  en absoluto de menos una centralita sonando constantemente, gente desfilando por delante con constantes preguntas e interrupciones, o las conversaciones de fondo de otros compañeros.

Al final, se trata simplemente de crear nuevos hábitos, de hacer pequeñas observaciones sobre las conexiones de nuestra mente y engañar un poco a nuestro cerebro. Lo justo para volver a sentirnos activos y  recuperar una parte de nuestra capacidad de trabajo, si es que se había perdido. La mía se había escondido la muy cobarde.

 

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