Y si no has sido seleccionado, cuál es tu actitud.

Eentrevista trabajon el post de la semana pasada, “¿cuál es tu actitud hacia la búsqueda de empleo?” hablábamos de la actitud que puedes escoger en la búsqueda de empleo. Y vamos a seguir hablando de actitud, pero me gustaría en este caso hacerte reflexionar sobre la actitud o la forma de encajar ese momento difícil en el que nos comunican que “no hemos sido seleccionados” o “su perfil no se ajusta a…”.

En ese instante, eres de los que piensan: “no he conseguido el trabajo” o eres de los que piensan “no me han dado el trabajo”. Dime, ¿qué te dices a ti mismo en esa situación?

Detrás de la primera frase, puede que se escondan auto-reproches como podía haberlo hecho mejor, me puse nerviosa, no contesté de la mejor forma a lo que me preguntaban, quería impresionar y me pasé de listo…..y un largo etc. Se esconden creencias limitantes sobre nuestras propias capacidades que nos llevan a pensar que no somos lo suficientemente válidos profesionalmente (y solemos ligarlo a lo personal, es muy fácil caer en esa tentación), que no servimos, que somos demasiado mayores o demasiado jóvenes. Y ya para acabar de revolcarnos en el barro de la baja autoestima, añadimos generalizaciones del tipo “nunca voy a encontrar trabajo” o “no valgo para nada”, o “nunca voy a superar una entrevista de trabajo”.

Hacemos una rápida asociación al “fracaso” y la carga emocional que volcamos sobre nosostros por  no haber superado esa entrevista de trabajo es totalmente negativa.

“Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender”.Dickens

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Detrás de la segunda frase, podemos pecar de confiados dejando el resultado plenamente en las manos del entrevistador. “Yo soy así y no tengo que mejorar ni moldear mi persona bajo ningún concepto, si el seleccionador no lo sabe apreciar es su problema”, “yo lo he hecho muy bien son ellos los que no me lo han dado”. Sembramos las redes y la ciudad con nuestro currículum y creemos que ahí se acaba nuestra responsabilidad, dejamos en manos de otros, el saber apreciar y ver al gran profesional que llevamos dentro.

Dejamos entonces el momento crucial en la búsqueda de empleo en manos de otra persona y cruzamos los dedos.

Dónde empieza y dónde termina entonces nuestra responsabilidad sobre el proceso de búsqueda de empleo. Sin llegar a flagelarnos por no haber superado una entrevista de trabajo, comprendiendo que no nos están diciendo no a nosotros como persona, sino que para ese puesto en concreto no tenemos todas las aptitudes que se requieren, y sin caer en la facilidad de echarle la culpa a la objetividad o subjetividad del entrevistador, a su profesionalidad o falta de ella… ¿qué crees tú que se puede hacer?

No se puede ir a una entrevista como a un examen de la universidad, ni disfrazar el currículum de tal manera que ni nosotros nos identifiquemos con él. No debemos alardear de lo que nos somos ni fingir lo que no sabemos, porque ante todo tenemos que ser auténticos. Y ser auténtico significa saber explicar lo que has hecho en tu vida y por qué lo has hecho, cuáles son tus fortalezas pero sin obviar tus debilidades porque ahí están las oportunidades de mejora. Quién diga que no se puede cambiar se equivoca, se puede, solo que requiere esfuerzo y responsabilidad.

La responsabilidad en todo lo que afecte a nuestra vida no acaba nunca y la búsqueda de empleo no es una excepción. Recuerda las riendas las llevas tú. Que estés en proceso de búsqueda de empleo no te anula ni te deja al margen de tu vida. Construye la mejor versión de ti, y muéstrala en tu próxima entrevista.

Las imágenes de este post son de emoziona.com y ayudaeficaz.es

 

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